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La grafología forense: aliada en prevención del fraude

  • Publicado el: 3 February 2015
Información
Edición en la revista: 
Sector: 
Especiales
País: 
Colombia
Contenido de tipo: 
Artículo
Descripción general: 

Reconocer si una firma o un documento son falsos puede evitarle a las entidades financieras y a las empresas perder millonarias sumas de dinero, e incluso puede salvarlas de incurrir en casos de lavado de activos. A continuación algunas sencillas y básicas recomendaciones para hacer un cotejo que pueda arrojar alertas.

 

Antes que todo hay que aclarar que la grafología y la grafología forense son ramas distintas, ya que la primera es la disciplina que estudia la conducta de los individuos por medio de su escritura, mientras que la segunda es la utilizada para reconocer si una firma fue o no realizada por quien dice firmar. En consecuencia, cuando se busca conocer si una firma es o no legítima se debe consultar a un grafólogo forenses y no a un grafólogo.

 

Definición de grafología, de acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española (RAE): ‘‘arte que pretende averiguar, por las particularidades de la letra, cualidades psicológicas de quien la escribe’’.

 

Clases de falsificaciones de firmas

Richard Poveda es un abogado especializado en derecho penal y lleva varios años laborando en Grafólogos Bogotá examinando posibles firmas falsas para entidades financieras, empresas y personas naturales.

Poveda señala que hay varias clases de firmas falsificadas, entre ellas la falsificación por método de imitación, que se presenta cuando un delincuente trata de copiar una firma; la falsificación de pseudofirma, la cual mezcla aspectos reales de una firma con invenciones del falsificador; o la firma inventada, la cual es realizada por el suplantador cuando no tiene un modelo de referencia.

 

¿Cómo reconocer una firma?

Alirio Losada, gerente administrativo de la firma Proforenses y exinvestigador del DAS, sostiene que hay calígrafos que hacen unas excelentes falsificaciones de firmas, al punto de que cuando un experto hace el cotejo puede caer en errores debido a que las firmas dudosas y las legítimas son casi idénticas. El experto manifiesta, de acuerdo con su experiencia, que las falsificaciones de firmas se ven con mayor frecuencia en cheques y en escrituras de propiedades.

Para reconocer si una firma es original, Danilo Lozada, gerente operativo de Proforenses, señala que se debe ir de los aspectos generales a los específicos. ‘‘Nosotros miramos todo el conjunto de la firma y después nos vamos a las minucias, porque al ver la firma completa el experto se va formando un concepto. Luego la comparamos con el patrón y de ahí entramos a los detalles’’.

Alirio Losada agrega que todo aquel que desee cotejar una firma se debe fijar en el orden, la dimensión, la presión y la velocidad con que fue hecha la firma. ‘‘Cuando usted escribe rápido la presión es menor, pero cuando escribe despacio le van a quedar en la firma ciertos movimientos que nosotros llamamos ‘paradas innecesarias’, lo cual puede demostrar que  no tiene la misma agilidad del titular’’.

Otro aspecto importante son los enlaces, toda vez que los trazos trastocados o unidos de mala forma son una señal de alerta. Además, Losada resalta que normalmente las firmas ocupan y tienen una longitud, anchura y altura definidas, razón por la cual se debe verificar que las firmas en cuestión guarden relación.

Por otra parte, se recomienda revisar que los denominados puntos de ataque (puntos de inicio) y puntos de remate (donde termina la firma) reflejen trazos finos, ya que muchas veces los falsificadores inexpertos inician o culminan las firmas más despacio y por ende ejercen más presión sobre el papel. En este sentido, Richard Poveda agrega que se debe verificar si hay indicios de temblores o puntos por acumulación de tinta.

Ante el eventual escenario de que la persona firme sobre una estructura no adecuada, como una pared o sobre sus piernas, Alirio Losada señala que si bien representa una dificultad para la revisión de los expertos, no es menos cierto que las firmas legítimas siempre conservan rasgos que permiten identificarlas.

 

Las reglas de los grafólogos

Es importante aclarar que los análisis grafotécnicos son netamente comparativos y guardan un importante componente de subjetividad. ‘‘Se debe entender que los estudios de grafología forense se ciñen a unos protocolos, a una especie de reglas de juego que se han establecido entre todos los laboratorios y eso quiere decir que si no se cumplen esos protocolos difícilmente un informe va a ser tenido en cuenta como prueba’’, afirma Richard Poveda.

A continuación algunas de las principales reglas para lograr un adecuado dictamen:

 

  • Documentos originales: siempre que se haga un informe pericial es importante acudir al documento puesto en duda, salvo que se quiera hacer un informe preliminar.

 

  • Firmas abundantes: no es técnicamente confiable comparar una firma con otra, porque la firma es dinámica y cambiante con el paso del tiempo. No puede cotejarse firma con firma, sino que se deben tener varias firmas para alcanzar mayor precisión.

 

  • Firmas contemporáneas: no se puede comparar una firma, por ejemplo, del año 2004 con una de 2014. Los trazos y la agilidad del firmante varían con el paso del tiempo.

 

¿Cómo reconocer una huella falsa?

Alirio Losada señala que se debe observar la forma de la huella y sus puntos característicos, tales como el núcleo y el delta. El núcleo es la parte central donde se encuentran las crestas o líneas de la huella, mientras que el delta es una figura triangular que se forma en un costado (derecho o izquierdo) al plasmar la huella.

 

Gráfico por Universidad Católica de Colombia

 

Para analizar el delta se deben mirar las crestas central, basilar y ungeal, ya que entre las tres forman un delta. ‘‘Nosotros analizamos la forma general de una huella con otra. Cuando el delta está a la izquierda se dice que es un sinestrodelto, cuando está a la derecha se llama destrodelto, y cuando una huella no tiene delta se denomina adelta. Eso sirve para determinar la plena identidad de la persona, aunque se debe aclarar que no todas las huellas traen el delta. Esta es una característica útil’’.

 

Tips para reconocer posibles falsificaciones en escrituras

Poveda recomienda a los ciudadanos y a todas las entidades que vayan a celebrar algún tipo de negocio inmobiliario revisar los libros de protocolo de las notarías donde están contenidas las escrituras, ya que en muchos casos los delincuentes retiran una escritura buena e introducen una falsa.

‘‘Una recomendación muy útil es comparar la escritura del predio con las demás del libro. Hemos visto casos en los que las escrituras que van antes de la nuestra llevan un numerador en tinta roja y nuestro documento lo tiene de color verde, y después todas lo tienen rojo’’. El experto también sugiere observar la forma como está incluida la escritura en el libro, ya que ha observado casos de escrituras que están pegadas con algún adhesivo, mientras que las demás están debidamente cosidas.

Respecto a los sellos se recomienda verificar si la tonalidad cromática y los desgastes se compadecen con el tiempo de antigüedad; por ejemplo: un sello no puede verse nuevo y fresco si supuestamente data de 1976.

 

El ciudadano le abre las puertas al delincuente

Según Richard Poveda actualmente ‘‘existe un tráfico de documentación gravísimo porque es muy fácil conseguir en el mercado negro un registro de Datacrédito, uno de Cifín o una copia de una tarjeta decadactilar de la Registraduría Nacional. Hoy es muy fácil traficar con esa información y está a la orden del día en cualquier parte, por tal razón se han incrementado las penas en aquellos delitos que atentan contra la información, como un bien jurídico que debe ser tutelado y protegido’’.

Hoy por hoy la mayor parte de fraudes a los que están expuestos los ciudadanos consisten en la suplantación de la identidad. Pero, ¿cómo un delincuente logra suplantar a alguien? De acuerdo con Poveda, cuando un ciudadano pierde su cédula y esta cae en manos de un delincuente, bien sea de forma directa o por intermedio de alguna persona, este escanea la impresión dactilar con algún dispositivo disponible en el mercado, luego quema una plantilla de caucho y esa plantilla se estampa en algún documento.

Incluso, con la plantilla el delincuente fabrica un sello que plasma la huella del suplantado cuantas veces sea necesario. Un sello como el que se observa en las siguientes fotografías puede conseguirse en el mercado negro por 30 o 40 000 pesos.

 

Foto por infolaft

 

No obstante, los riesgos no solo están en la pérdida de la cédula: ‘‘en Colombia tenemos una muy mala práctica y es la de solicitar la huella para casi cualquier cosa, por ejemplo para ingresar a un edificio, y nosotros la vamos dejando olímpicamente sin saber que esa información nos pertenece y desconocemos los riesgos que eso representa’’, afirma Poveda.

 

 

Nota: varios laboratorios forenses nacionales están adelantando gestiones para lograr abrir en Colombia un capítulo de la Sociedad Internacional de Peritos en Documentoscopía (Sipdo), lo que permitiría fortalecer los procedimientos en este tipo de estudios forenses y profundizar el conocimiento de los peritos a través de la capacitación continua.