Las siguientes recomendaciones le serán de especial utilidad a su entidad en el proceso de implementación de la Circular 100-5 de 2014 de la Superintendencia de Sociedades. Estas sugerencias surgen de la experiencia de entidades del sector real que han debido aplicar otras normas.

 

Primero que todo hay que mencionar que las normas de prevención del lavado de activos y financiación del terrorismo no son nuevas, incluso la misma Superintendencia de Sociedades publicó en 2009 la Circular 100-004 por medio de la cual entregó recomendaciones y mejores prácticas a sus vigiladas con el objeto de prevenir adecuadamente el lavado de activos y financiación del terrorismo.

Por su parte, la Dian emitió en 2002 la Circular 170 a través de la cual obligó a depósitos públicos y privados, sociedades de intermediación aduanera, usuarios operadores, industriales y comerciales de zonas francas, agentes de carga internacional, intermediarios de tráfico postal y envíos urgentes, usuarios aduaneros permanentes y usuarios altamente exportadores, entre otros, a implementar un Sistema Integral de Prevención del Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo (Siplaft). Esta norma, quizá de las más importantes en torno a la lucha contra el LA/FT en el sector real, ya pasó la revisión del Consejo de Estado y además fue regulada por la Unidad de Información y Análisis Financiero (Uiaf).

Adicionalmente a las anteriores normas, se han regulado sectores que involucran actividades de transporte de carga terrestre, transportadoras de valores, entidades cooperativas, emisores de valores inscritos en el Registro Nacional de Valores y Emisores (Rnve) y los operadores de servicios postales de pago, entre otros.

Dicho lo anterior hay que aclarar que la Circular 100-5 no es la primera de su clase y además no aplica para todas las empresas, ni siquiera para todas las vigiladas, razón por la cual se puede deducir que la Circular 170 de la Dian tiene un universo más amplio y la experiencia de sus obligadas es un insumo importante para las entidades que deben cumplir con la nueva norma de la Supersociedades.

 

Las recomendaciones

 

No basta con mirar la ‘lista Clinton’

Comúnmente se asocia la prevención del LA/FT con la consulta de la denominada ‘lista Clinton’ y si bien dicho listado es útil, no necesariamente implica que con ello se subsanen los riesgos. Es obligatorio revisar la lista del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ley 1121 de 2006), además es aconsejable revisar listas internacionales como las de Interpol, FBI, DEA y Banco de Inglaterra, mientras que en el nivel nacional se sugiere consultar las listas de antecedentes de la Policía y la Procuraduría, y de responsables fiscales de la Contraloría.

 

Clientes no son el único riesgo

La Circular menciona que hay que evaluar el riesgo de todas las contrapartes, entre ellas los proveedores, asociados y empleados, toda vez que el único riesgo no radica en los clientes. Incluso en algunas empresas, por el giro ordinario de sus negocios, no será posible ni viable conocer a los clientes.

 

Empiece ya

Las empresas obligadas por la Circular 100-5 de 2014 tienen hasta el 31 de diciembre de 2014 para implementar lo dispuesto por dicha norma, razón por la cual si aún no se ha iniciado el proceso de diseño e implementación es imprescindible iniciar de una vez.

 

Aproveche lo que tiene

Muchos de los controles que ya tengan las empresas para aspectos como prevenir el fraude anticorrupción pueden ser útiles para la correcta implementación de la circular 100-5. No necesariamente tienen que tener el rótulo previo de antilavado para ser aprovechados. Además, establezca alianzas con las áreas de sistemas, jurídica, antifraude y/o anticorrupción: aproveche la experiencia que ya tiene la empresas para no tener que reinventarse la rueda.

 

Apoyo tecnológico

Hoy en día la cantidad de negocios que se realizan en tiempo real hacen imposible revisar manualmente una a una todas las operaciones, por ello es importante que la entidad cuente con un sistema que ayude a detectar alertas. Aunque no se le debe dejar todo el trabajo a las máquinas, estas pueden filtrar cientos de gigabytes de información para que a los analistas solo les llegue lo relevante.