En el especial de 3 entregas de El Espectador, el diario realizó un análisis del reporte titulado “Fuentes y Mecanismos de Financiación de las Farc-Ep”, entregado por la Fiscalía a la Jurisdicción Especial para la Paz, en el cual se explican los 3 principales caminos tomados por ese grupo guerrillero para obtener financiación, esto es, el secuestro extorsivo, la extorsión y el narcotráfico.

Con este reporte se espera que las investigaciones permitan comprender el fenómeno de la guerra en Colombia como un todo, y no solamente concentrado en las responsabilidades individuales, como ha sido usual hasta el momento.

Secuestro extorsivo

De acuerdo con la investigación, se estima que entre los años 1996 y 2012, las Farc habrían recaudado alrededor de 3 billones de pesos producto del secuestro extorsivo.

El informe señala que el primero secuestro extorsivo de las Farc del que se tiene registro fue realizado en 1977, pero fue sólo hasta los años 90s en donde se volvió una práctica habitual. El peor año para el secuestro fue el 2001, con 347 secuestros registrados, año en el que aún se encontraba vigente la zona de distensión.

Debido a la generalización de la práctica, ésta adoptó diferentes modalidades y se volvió más sofisticado. Además de las pescas milagrosas, el reporte señala que con el fin de abordar a personas en sectores económicos urbanos, las Farc realizó alianzas con bandas criminales, con quienes efectuaron secuestros de empresarios e industriales en las ciudades.

De acuerdo con entrevistas a desmovilizados, el informe deja claro que el Secretariado de las Farc estuvo enterado de cada secuestro extorsivo realizado por el grupo y que en el caso de víctimas de alto perfil y por quienes se reclamaban sumas importantes de dinero, era el mismo Secretariado el que realizaba la negociación.

Si bien el secuestro extorsivo se convirtió en una de las principales fuentes de financiación de las Farc, en algunas regiones no había personas con los suficientes recursos para pagar rescates, por lo que muchas unidades pasaron a realizar otros negocios ilícitos, como la droga y la minería ilegal.

Extorsión

En el caso de la extorsión, las víctimas se calculan en los cientos de miles, aunque solamente hay 2483 procesos abiertos por este delito en Colombia.

El reporte señala que, de acuerdo con testimonios de los desmovilizados, los supuestos “impuestos” se cobraban a tres públicos diferentes: funcionarios públicos, personas del sector comercial e industrial y miembros de grupos dedicados a las economías ilegales.

La extorsión normalmente era precedida de un proceso de “inteligencia” sobre sus víctimas, lo que incluía mantener información minuciosa sobre las contrataciones que realizaban ciertas regiones para pedir porcentajes de estos montos.

El dinero recaudado siempre se recibía en efectivo y gravaba todo tipo de bienes, desde legales, como cigarrillos, aceites y autopartes, hasta productos ilícitos como la base de coca, de donde se extraía una mayor “contribución”.

El aspecto de gravar el narcotráfico representó varios inconvenientes para las Farc, quienes tuvieron que recurrir a alianzas con el Eln para evitar confrontaciones armadas con otros grupos ilegales.

De acuerdo con el informe, la extorsión permitió un flujo de caja que no podía ser obtenido con el secuestro o el narcotráfico, además de que implicaba una fuente de recursos que no estaba directamente vinculada a la violencia, lo que a su vez disminuía los costos para la guerrilla.

Narcotráfico

Aunque el secuestro extorsivo y la extorsión fueron importantes fuentes de dinero de las Farc, el informe concluye que fue el narcotráfico el que permitió que esa guerrilla sobreviviera por tantas décadas.

La primera asociación de las Farc con el narcotráfico fue a través del «gramaje» en los años 80, en donde los cultivadores pagaban un valor por cada kilo de cocaína vendido o procesado, en una modalidad que se combinaba con la extorsión.

Posteriormente, el narcotráfico se convirtió en la base de una importante dinámica financiera, en donde las Farc creaba empresas fachada para lavar el dinero obtenido de la droga, y adicionalmente en donde se prestaba dinero “gota a gota” a los campesinos quienes realizaban inversiones en los sembradíos de coca.

En este sentido, y a pesar de que las Farc insiste que solamente cobraban impuestos a cocaleros, para la Fiscalía es claro que el grupo guerrillero participó en toda la cadena de producción de la coca.