De acuerdo con el más reciente Índice de Transparencia Nacional (ITN), realizado por la organización Transparencia por Colombia, el Banco de la República es la segunda entidad pública colombiana con menor riesgo de corrupción, al obtener 95.2 puntos de 100 posibles en materia de transparencia.

 

Las positivas cifras en materia de lucha contra la corrupción bien pueden reflejarse en prevención del fraude, dos aristas que guardan gran relación toda vez que en lo que va corrido del año no se han registrado posibles casos de fraude al interior de la entidad. Aquí es importante mencionar que la estrategia antifraude del Banco de la República categoriza los riesgos en las siguientes conductas ilícitas: corrupción, malversación de fondos y falsedad en documentos.

Si bien la estrategia se formalizó en 2011, cada año es actualizada de acuerdo con unos planes de trabajo establecidos por el Banco. Fue por ello que en 2012 se realizó un proyecto de fortalecimiento de valores, se diseñó el nuevo sistema de información para la página web y se aplicó una encuesta entre los empleados para medir la percepción de exposición al riesgo de fraude; mientras que en 2013 se implementó la herramienta de atención al ciudadano que atiende denuncias por actos de corrupción, se realizó una jornada de capacitación con énfasis en el riesgo de fraude y se hizo una encuesta de clima organizacional para medir la satisfacción de los funcionarios.

 

Componentes de éxito

El modelo de disuasión implementado por el banco contempla complejos controles y canales de denuncia anónimos, entre otros, que buscan monitorear y disminuir la presión que por diversas causas puedan tener los empleados para cometer fraudes y restringir las oportunidades para que no se cometa el delito.

Para hacer las mediciones el Emisor realiza ejercicios periódicos de encuestas de percepción de riesgos, encuestas de autovaloración del riesgo de fraude para cada producto o servicio del Banco, así como la generación del perfil de riesgo de fraude con todas sus modalidades.

Sin embargo, el bajo riesgo de fraude del Banco no solo se debe a la rigurosidad de los controles sino al bienestar interno de los empleados, toda vez que un funcionario satisfecho es menos propenso a participar en posibles casos de fraude o corrupción.

 

Tareas específicas

Una de las directrices señala que la transparencia del Banco debe reflejarse en todos sus actos, en todas las decisiones de sus empleados y del grupo directivo, y debe estar acorde con el código de conducta de la institución; en consecuencia, los responsables de cada una de las dependencias deben conocer y evaluar periódicamente el riesgo de fraude que tengan en la prestación de sus servicios y/o en la generación de los productos.

A su vez, los empleados deben informar de eventuales casos de fraude (presuntos o comprobados) para que se sometan a investigación. En este punto el Banco ha sido muy claro en decirles a sus funcionarios que dichas denuncias serán tratadas de forma confidencial y siempre se reservará la identidad del denunciante.

Adicionalmente, dentro de la estrategia están incluidos los terceros, entre ellos los proveedores, quienes son informados acerca de la cultura de prevención del fraude del Banco.