El oficial de cumplimiento del Grupo HSBC, David Bagley, anunció el pasado 17 de julio que dejará su cargo una vez finalice la transformación de la unidad a su cargo, luego del escándalo desatado por las investigaciones adelantadas por el Subcomité de Investigaciones Permanentes del Senado de EE.UU. por presunto lavado de activos.

 


 

Durante la audiencia del 17 de julio ante el Subcomité de Investigaciones del Senado el oficial de cumplimiento del Grupo HSBC, David Bagley, formalizó su renuncia y reconoció que este es el ‘‘momento indicado’’ para dejar su cargo y permitir que la entidad financiera vincule a otro profesional que se encargue de la administración del riesgo LA/FT.

Sin embargo, aclaró a través de un comunicado de prensa que trabajará temporalmente con la alta dirección del banco y con su eventual reemplazo para que la transformación estructural de la unidad de cumplimiento no genere más traumatismos.

Génesis y detalles de la investigación

Según el informe del Subcomité de Investigaciones del Senado de Estados Unidos –que contiene 340 folios y al que InfoLAFT tuvo acceso– HBUS (filial del Grupo HSBC en EE.UU.) recibió en septiembre de 2010 una carta de supervisión de la Oficina Contralora de la Moneda (OCC por su sigla en inglés) por ‘‘violar las leyes federales contra el lavado de activos’’.

En sus visitas, la OCC encontró que el HBUS hizo caso omiso de más de 17 mil señales de alerta, no tuvo métodos eficaces para detectar operaciones sospechosas, no presentó a tiempo los Reportes de Operaciones Sospechosas (ROS) a las autoridades competentes y no evaluó el riesgo de abrir cuentas de corresponsalía de otras filiales de HSBC en el mundo en territorio estadounidense. Todo lo anterior ocurrió entre 2006 y 2009.

Posteriormente y con base en el mismo informe de la OCC, el Subcomité de Investigaciones del Senado decidió abrir el proceso. En este punto cabe indicar que el Senado de EE.UU. cuestionó a la OCC por no implementar las medidas necesarias para que la situación no se agravara, ya que algunos reportes daban cuenta de que las irregularidades venían desde 2001.

Durante sus pesquisas, el Subcomité revisó más de 1.4 millones de documentos y correos electrónicos; llevó a cabo más de 75 entrevistas con funcionarios del Grupo HSBC, HBUS y otras filiales alrededor del mundo; sostuvo reuniones con reguladores bancarios de Estados Unidos; y consultó a expertos en prevención del LA/FT a nivel mundial.

Las fallas exactas en el sistema antilavado del HBUS son las siguientes:

  • La apertura de cuentas corresponsales en los EE.UU. para los afiliados de alto riesgo sin llevar a cabo la debida diligencia.
  • Facilitar transacciones que dificultan los esfuerzos estadounidenses para detener a los terroristas, narcotraficantes y delincuentes que utilizan su sistema financiero.
  • Prestación de servicios financieros en Estados Unidos a bancos vinculados con el terrorismo.
  • Lavado de millonarios recursos a pesar de signos evidentes de actividad sospechosa.
  • Ofrecer un elevado riesgo a las cuentas de empresas con acciones al portador.

 

Violaciones a sanciones OFAC

La enorme investigación del Subcomité también devela que entre 2001 y 2007 las filiales de HSBC en Europa y en Oriente Medio realizaron transacciones con Irán, y las tramitaron a EE.UU. por medio de sus cuentas de corresponsalía con HBUS.

Todo parece indicar que HSBC Europa y Oriente Medio le ocultaron a HBUS el origen de las transacciones con Irán en ese lapso de tiempo.

Esas irregularidades (las cuales involucraban decenas de millones de dólares) fueron conocidas por algunos funcionarios de las unidades de cumplimiento de las mencionadas filiales, quienes denunciaron el hecho ante el Grupo HSBC, sin embargo la alta directiva desconoció las versiones y no tomó las medidas para frenar esa conducta.

Otros documentos internos revelan que entre 2002 y 2007 se aplicó la misma tipología para facilitar la realización de transacciones en EE.UU. desde Corea del Norte, Cuba, Birmania y Sudán.

Por otra parte, el Senado logró establecer que muchas de las transacciones efectuadas a través de HBUS habrían permitido lavar dinero de carteles mexicanos de la droga, sin que la filial estadounidense tomara las precauciones del caso.

Datos del HSBC

La sigla HSBC significa originalmente Hong Kong Shanghai Banking Corporation. Actualmente la empresa matriz es HSBC Holdings (Grupo HSBC), la cual tiene sede en Londres, mientras que la junta de consejería delegada se ubica en Hong Kong.

Según señala el informe del Subcomité de Investigaciones, HSBC es una de las entidades financieras más grandes del mundo. Tiene operaciones en  más de 80 países, maneja activos por un valor aproximado a los U$2.5 trillones de dólares en el contexto americano de la palabra (el equivalente a U$2.5 billones de dólares en el contexto colombiano), sus utilidades en 2011 ascendieron a U$22 mil millones de dólares, posee 89 millones de clientes y cuenta con 300 mil empleados.

La respuesta del banco

Desde hace varios meses en algunos medios de comunicación corría el rumor sobre una posible investigación contra el HSBC por un posible caso de lavado de activos de carteles mexicanos de la droga. Pues bien, esas versiones se oficializaron el pasado 16 de julio cuando la propia entidad financiera emitió un comunicado en el que afirma que van a ‘‘pedir disculpas, reconocer los errores y responder’’ por las fallas presentadas en su sistema de prevención del LA/FT.

En el mismo documento, HSBC agregó que ‘‘hemos aprendido mucho del trabajo realizado con el Subcomité del Senado y reconocemos que nuestros controles podrían y deberían haber sido más fuertes con el fin de detectar y hacer frente a una conducta inaceptable’’.

Lo que viene

Luego de la incuestionable evidencia por lavado de activos contra la filial de HSBC en Estados Unidos (HBUS) y el reconocimiento de sus fallas, se espera que el Subcomité de Investigaciones del Senado de EE.UU. le imponga varias sanciones, entre las que habría una multimillonaria multa. Esa decisión se conocería en el transcurso de los próximos días.

Además, está por verse el nivel de afectación reputacional que esta incómoda situación le acarreará al HBUS.