El Clan del Golfo, la principal banda criminal de Colombia, antes conocida como el Clan Úsuga, ha dado bastante de qué hablar en los últimos días debido a todos los sectores económicos que ha utilizado para lavar sus activos.

 

Después de que la Fiscalía, la Policía Nacional y la Unidad de Información y Análisis Financiero (Uiaf) capturaran a 20 integrantes de una organización que, en cinco años, le proporcionó al Clan del Golfo recursos producto del lavado de activos, el tráfico de estupefacientes y el contrabando por más de 212 000 millones de pesos, las autoridades han revelado los sectores económicos a través de los cuales se blanqueaba este dinero en el país.

Según informó la Policía Nacional, uno de los sectores comprometidos fue el de las bebidas y el tabaco. A través de empresas fachada, en especial una empresa de gaseosas a cargo de Juan Pablo Vásquez, alias Matías, el hombre que blanqueaba el dinero de este grupo criminal, se lavaban las ganancias del Clan del Golfo.

Una de las modalidades usadas, como se mencionó anteriormente, es la venta ilegal de tabaco, tipología que se encuentra incluida en el informe del Grupo de Acción Financiera Internacional (Gafi) sobre el blanqueo de dinero, titulado Ilicit Tobaco Trade, en el cual se alerta sobre el comercio ilícito del tabaco y se afirma que este representa aproximadamente una décima parte del comercio mundial de cigarrillos, estimado en USD 40 500 millones de dólares por año.

Esta actividad ilícita, de acuerdo con el Gafi, es un vector importante para el blanqueo de dinero, ya que presenta bajos niveles de riesgo para los infractores en términos de detección, incautación y enjuiciamiento.

Según el documento del Gafi, varios estudios coinciden en que el comercio ilícito de tabaco representa un porcentaje significativo del mercado mundial de cigarrillos. Sus ingresos suelen estar ocultos de los regímenes fiscales y también pueden utilizarse para financiar otras formas de delito, como en este caso.

El documento afirma que los contrabandistas compran productos en jurisdicciones con bajos impuestos o en puntos de venta libres de impuestos o similares, luego transportan la mercancía a jurisdicciones con alta tributación y allí se venden. También hay casos en los que el producto es entregado a un cliente previamente definido, como un mayorista u otra tienda minorista de tabaco.

Por otro lado, la ganadería también fue un sector en el que se habría infiltrado el dinero de esta banda criminal. Luego de una millonaria acción de extinción de dominio, las autoridades lograron identificar 3200 cabezas de ganado que pertenecían a este grupo criminal.

Esta tipología, por su parte, se encuentra reseñada en el documento ‘Informe de Tipologías Regionales 2009-2016’, publicado por el Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica (Gafilat), en el cual se expone que para legitimar el capital muchas organizaciones ilegales –después de ingresar dinero ilicito al sistema financiero a través de depósitos bancarios– luego lo transforman en activos de valor como el ganado.

El sector del trasporte no se quedo atrás en estas operaciones: investigaciones revelaron que se constituyeron empresas de taxis y de buses que hacían rutas en la región de Urabá y municipios de Antioquia, y que servían de fachada para legalizar dineros del ‘Clan del Golfo’ provenientes del tráfico de cocaína.

Esta tipología también se encuentra en el documento ‘Informe de Tipologías Regionales 2009-2016’, anteriormente mencionado, y es conocida como ‘empresa fachada’. Estas son entidades legalmente constituidas pero con objetivos ilícitos.

También se habrían usado varios establecimientos de comercio como el San Andresito de San José, en Bogotá, y El Hueco en Medellín, en los cuales se recibía mercancía de contrabando luego de que el Clan del Golfo la intercambiaba por droga que enviaba a Centroamérica y a Estados Unidos.

Esta tipología fue conocida por la Dijín como ‘Roquer de divisas en el mercado negro’; es decir, el cambio de estupefacientes por mercancía de contrabando.