Las monedas virtuales, en especial el bitcoin, han llamado la atención de autoridades, entidades financieras, comercios y el público en general. Sin embargo, todavía existe mucho desconocimiento al respecto. Las características de estas monedas son al mismo tiempo fascinantes y misteriosas.

 

Entre el mundo real y virtual

Según el Gafi las monedas virtuales son una representación digital de valor que puede ser utilizada con fines comerciales y por ende funciona como un medio de intercambio digital, como una unidad de cuenta o como un depósito de valor, pero no tiene curso legal. Otra de las características de estas monedas es que no se emiten ni son garantizadas por ninguna jurisdicción, y por ello tiene valor en la medida en que sus usuarios se lo otorguen.

Apple y Microsoft, las dos más grandes empresas tecnológicas del mundo, aceptan de cierta manera la bitcoin –una de las monedas virtuales más conocidas- como un medio de pago para sus productos. Según Jeimy Cano, profesor experto en sistemas informáticos y doctor en administración de negocios, ‘‘yo creo que esta es de las primeras aproximaciones que va a haber en los próximos años en los sistemas y medios de pago’’.

El experto sostiene que el hecho de ‘‘que Microsoft y Apple entiendan y consideren el bitcoin como una moneda, pues ya comienza a dar una luz de lo que puede pasar, por lo menos en los próximos 5 o 10 años’’.

De acuerdo con el Banco Central Europeo (BCE), existen tres tipos de monedas virtuales (ver gráfico). En los ‘tipo 1’ la moneda virtual no tiene ningún tipo de contacto con el mundo real. Por ejemplo, los usuarios de un juego de video que ganen dinero virtual basado en su desempeño solo pueden gastarlo o intercambiarlo dentro del juego. La moneda del juego de video ‘World of Warcraft’ cabe dentro de esta categoría.

 

Fuente: BCE

 

En el segundo caso, ‘tipo 2’, los usuarios pueden comprar monedas virtuales empleando dinero real a una tasa de cambio determinada, pero el dinero real no se puede intercambiar con el dinero virtual. Según el BCE, con el dinero virtual se pueden comprar bienes y servicios virtuales, pero en algunos casos se pueden comprar artículos en el mundo real. Un ejemplo de este tipo de moneda fueron los ‘créditos de Facebook’, los cuales se podían adquirir a través de PayPal, tarjetas de crédito y otros medios de pago para comprar bienes virtuales en esa red social.

En el tercer caso, ‘tipo 3’, este tipo de monedas permite a los usuarios comprar y vender sus monedas virtuales empleando dinero real empleando como canal las casas de cambio especializadas y tomando como referencia una tasa de cambio. Estas monedas permiten la compra de bienes y servicios en el mundo real. Los linden dollars, que son la moneda del mundo virtual Second Life, puede ser adquiridas por los usuarios a través de tarjeta de crédito o PayPal, y en caso de ser necesario ellos (los usuarios? pueden vender sus linden dollars por dólares americanos.

Dentro del tercer caso también cabe la reconocida bitcoin –que a pesar de su origen, de las suspicacias con las autoridades estadounidenses y las reiteradas fallas de seguridad en sus casas de cambio- ha adquirido mayor aceptación para realizar transacciones al punto de que cerca de 10 000 negocios en el mundo aceptan bitcoin como medio de pago, lo que indica una recepción positiva en el sector real de la economía.

 

Foto por Antana

 

Además, la regulación de esta moneda en Estados Unidos vino acompañada de normas por parte de la UIF de ese país (Fincen) y la agencia de recaudación de impuestos, lo cual, en cierta medida, le otorga legitimidad y un grado de confiabilidad en su adopción en el sector financiero y real.

Quizá lo más interesante, según el profesor Jeimy Cano, es que ‘‘en la medida en que haya mas bitcoins funcionando, posiblemente la moneda comience a tener mas inflación. Es decir, los fenómenos económicos como inflación e hiperinflación y cosas como esa van a comenzar a tener otras relevancias en el tema de las monedas virtuales. Todavía no tenemos esa connotación, pero conforme vaya avanzando y se vaya masificando y entendiendo la dinámica, pues posiblemente esos fenómenos económicos habrá que comenzarlos a entender en su contexto’’.

Ahora bien, ¿dónde se pueden adquirir las monedas virtuales? Lo cierto es que se pueden comprar a través de papel moneda normal o dinero electrónico por medio de unas casas de cambio. Las monedas virtuales también son útiles para comprar bienes y servicios por medio de negocios o comercios que acepten dicha moneda, como por ejemplo la cadena de comidas rápidas Subway.

 

Monedas virtuales vs. dinero electrónico

Las monedas virtuales, dentro de las cuales se encuentra el bitcoin, comparten ciertas características pero también tienen grandes diferencias con el dinero electrónico. Dentro de las similitudes se encuentran que ambas son digitales, sirven como medio de cambio, son una unidad de cuenta y una reserva de valor.  

Tal y como ya se mencionó anteriormente, la principal diferencia, según el Gafi, es que las monedas virtuales no tienen curso legal, es decir que dicho medio de pago no es reconocido por el sistema legal de una jurisdicción específica para corresponder una obligación financiera y adicionalmente las monedas virtuales no son emitidas ni respaldadas por la institución de un país.

Dicha diferencia, dice Gafi, se explica en parte porque el dinero electrónico es una representación digital del papel moneda que circula diariamente en un país y por ende tiene curso legal. Dentro de este grupo se encuentran Paypal, Amazon Payments, MoneyBookers, Wirecard, entre otros.

La siguiente tabla presenta una taxonomía de las monedas virtuales. Básicamente una moneda de este tipo es convertible, según el Gafi, porque existe un mercado de oferentes  y demandantes pero dicho intercambio no es garantizado por la ley. Por su parte, las no convertibles están destinadas a funcionar en un mundo virtual y no pueden intercambiarse por moneda de curso legal. 

 

Fuente: Gafi 2015

 

Otro concepto relevante, como se puede ver en la tabla anterior, es que las monedas pueden ser centralizadas y no centralizadas. En las primeras existe un administrador que emite la moneda, fija las reglas, tiene un registro centralizado de transacciones y la capacidad de sacar de circulación la moneda. En el segundo caso no existe un monitoreo o supervisión centralizada.

 

¿Se deben o no aceptar bitcoins?

Según Jeimy Cano, ‘‘en América Latina los avances y el uso de las bitcoin son muy parciales, sectorizados, no son tan masivos. Precisamente por las brechas generacionales que tenemos’’. Esto coincide con la decisión de la Superfinanciera y del Banco de la Republica del año 2014, según la cual el bitcoin no es una moneda de curso legal, lo cual no brinda muchas posibilidades para su adopción.

Sin embargo, es muy probable que tarde o temprano las monedas virtuales tengan que ser adoptadas y lo mejor sería someterlas a una estricta regulación que contemple aspectos operativos y de seguridad de información para mitigar los riesgos asociados a este tipo de monedas.

En palabras del profesor Cano, ‘‘los milenials, que son las nuevas generaciones, son los que están entendiendo un poco como es el asunto’’ y ‘‘vamos a tener una brecha generacional que de alguna manera va a forzar también a hacer una transición en los medios de pago’’.

En síntesis, si las monedas virtuales no se regulan ahora, posiblemente lo hagan los adultos del futuro que hoy son niños.