La Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDCI por su sigla en inglés) y la Red contra los Delitos Financieros (FINCEN por su sigla en inglés) multaron al First Bank of Delaware con U$15 millones de dólares tras hallar inconsistencias en sus reportes de operaciones sospechosas, la capacitación del personal y el monitoreo de transacciones.

 


 

Análisis general

El pasado 19 de noviembre la FDCI y FINCEN dieron a conocer a través de un informe de trece páginas que el First Bank of Delaware fue objeto de una multa de U$15 millones de dólares (más de 27 mil millones de pesos colombianos) por serias inconsistencias en su sistema de prevención del lavado de activos. Las fallas encontradas fueron específicamente las siguientes:

 

  • No reportar operaciones sospechosas
  • No proporcionar capacitación al personal.
  • No realizar auditorias adecuadas al sistema de prevención LA/FT.
  • No monitoreo de las transacciones.

 

Según Martin J. Gruenberg, presidente de la FDCI, ‘‘esta multa pone de relieve la importancia de contar con fuertes controles internos que aseguren el cumplimiento de las leyes contra el lavado de activos’’. Además, resaltó que ‘‘la eficacia en los programas de prevención del lavado de activos (de todas las entidades financieras) es vital para proteger el sistema financiero de Estados Unidos’’.

A su turno, Jennifer Shasky Calvery, directora de FINCEN, afirmó que ‘‘para ganar dinero, el First Bank of Delaware asumió varios riesgos y optó por hacer caso omiso de sus responsabilidades’’.

 

Las fallas en concreto

No entrega de ROS

Sobre el no reporte de operaciones sospechosas, la FDCI y FINCEN observaron que ‘‘la ausencia de un programa eficaz contra el lavado de activos dio lugar a numerosas violaciones de la norma de ROS. Además, la debilidad de los controles internos dieron lugar a un fracaso mayúsculo en la capacidad del banco para detectar con eficacia dichas operaciones’’.

En igual sentido, observan que ‘‘la administración del banco no aplicó los procedimientos necesarios para identificar las actividades sospechosas asociadas con procesadores de pagos de terceros’’.

Para ilustrar de mejor manera esta anomalía, el informe revela que el First Bank no detectó la actividad sospechosa de un cliente que realizó transacciones a través de cuentas de la entidad por un valor superior a U$64 millones de dólares durante 2010.

 

Falta de capacitación

El informe señala que ‘‘el banco no se aseguró de que su personal fuera capacitado adecuadamente para dar cumplimiento a la norma de prevención del lavado de activos’’, además, indica que el entrenamiento ‘‘debió ser acorde con las líneas de negocio no tradicionales del banco’’.

El documento señala que ‘‘la falta de entrenamiento apropiado para el perfil de riesgo del banco lo hizo vulnerable a la circulación de dinero ilegal’’.

 

Malas auditorías

Las auditorías del banco no identificaron los riesgos que implicó su entrada en productos bancarios, servicios y líneas de negocio no tradicionales.

El alcance de la mencionada revisión falló en reconocer el elevado riesgo asociado con el perfil del banco, en razón de las transacciones cada vez más complejas y voluminosas que se realizaban.

 

Fallas en el monitoreo de transacciones

Si bien el sistema de detección del banco permitió realizar la calificación de riesgo de los clientes, esa herramienta no se utilizó adecuadamente.

Por otra parte, el sistema sólo identificó desviaciones monetarias de los clientes a partir de un promedio general, pero no permitía hacer comparaciones de las operaciones del cliente con el histórico de sus transacciones para identificar posibles inconsistencias.