En el día en el que Donald Trump se posesiona como presidente de la potencia más influyente del mundo vale la pena recordar que este polémico personaje no sólo manejó su candidatura presidencial desde la trinchera de la controversia sino que ha estado rodeado de múltiples escándalos en varios frentes, incluido el blanqueo de capitales.

 

En efecto, en lo que refiere al lavado de activos también se han conocido algunos episodios que han marcado su vida política, como cuando en 2013 la familia Khrapunov de Kazajistán compró, a través de empresas fachada y con dinero ilícito proveniente de fraudes y crímenes financieros, tres lujosos apartamentos en uno de sus proyectos estrella en Manhattan por más de USD 3 millones de dólares, el Trump Soho Hotel y Condominio; o cuando en 2016, según informe de Newsweek, se detectaron sus negocios prohibidos en la Cuba comunista de Fidel Castro.

Específicamente de este último caso el semanario estadounidense Newsweek comentó que “en ese momento, los estadounidenses que viajaban a Cuba tenían que recibir un permiso especial del gobierno de los Estados Unidos, que se concedía sólo para un número extremadamente limitado de propósitos, como los esfuerzos humanitarios. Ni un americano, ni una empresa con sede en los Estados Unidos podían gastar dinero en Cuba. En cambio, una entidad de caridad extranjera si podía entrar al país pues recibía el permiso de la Ofac y, por ende todos sus gastos, incluyendo los viajes, eran legales”.

Y así fue justamente fue como Trump Hotels & Casino Resorts, sin licencia de la autoridad y a través de una fundación social llamada Caritas y de las firmas de consultoría Seven Arrows Investment y Development Corp., gastó al menos USD 68 000 dólares con el fin de incursionar en la isla en 1998.

Cuando el candidato y su equipo fueron cuestionados por estos hechos no respondieron ninguna pregunta. Sin embargo, cuando se publicó el artículo en Newsweek la gerente de campaña republicana informó que si bien sí se hicieron unos pagos en 1998 para cubrir unos viajes de unos consultores, “Trump nunca había invertido en la nación caribeña”. (Para ver todo el artículo haga clic aquí).

Más allá de que pagar por viajes de negocios en Cuba (sin importar si resultaron en una inversión) viola directamente la ley, o que uno de los proyectos inmobiliarios más importantes del empresario en Manhattan fuera financiado con activos ilícitos, lo interesante de la vinculación del nuevo presidente de EE.UU. a estos escándalos es que se abre un interrogante acerca de qué ocurrirá con la autoridad detrás de estos casos:  la Oficina de Control de Activos en el Extranjero (Ofac) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

 

La Ofac durante el periodo presidencial de Trump

Uno de los temas importantes para responder esta pregunta es el nombramiento del banquero Steven Mnuchin como Secretario del Tesoro, quien trabajó para Goldman Sachs y produjo películas en Hollywood. Su gestión, como afirmó el presidente electo, se enfocará en recortar los impuestos de las empresas. No obstante, el plan trabajo en otras líneas como la lucha contra el blanqueo de capitales y la gestión de Ofac aún no ha sido anunciado.

Lo único que desde ya se sabe es que Donald Trump ha demostrado cierta apatía frente a la oficina y también que su plan de gobierno buscará reestructurar todo lo hecho por Barak Obama, lo que puede hacer pensar que la Ofac puede tener grandes cambios en el gobierno que inicia este 20 de enero.[SR1] 

Cuba

Donald Trump ya ha amenazado en varias oportunidades que echará para atrás el restablecimiento de relaciones diplomáticas con el gobierno de Cuba a no ser que el Gobierno cubano satisfaga sus demandas.

«Si Cuba esta dispuesto a hacer un mejor trato para el pueblo cubano, los cubanos/estadounidenses y los Estados Unidos, pondré fin a la transacción. Todas las concesiones que le brindó Obama al régimen de Castro se hicieron a través del ejecutivo, lo que significa que el próximo presidente puede revertirlas. Y eso haré, a menos que el régimen cubano satisfaga nuestras demandas», afirmó el mandatario después de la muerte de Fidel Castro.

Sin embargo, los lazos comerciales de Estados Unidos con Cuba ya se han expandido. Según un informe del bufete internacional de abogados Debevoise & Plimpton,  Google ya firmó un acuerdo con Cuba para llevar servidores informáticos a la isla, Starwood Hotels ha obtenido la gestión de tres hoteles en La Habana y varias aerolíneas estadounidenses han sido autorizadas para operar vuelos directos hacia Cuba.

De esta manera, aún no se sabe a ciencia cierta cuáles serán las nuevas políticas de Trump frente a esta sanción.

Irán

En cuanto a Irán, Debevoise & Plimpton afirmó que, a pesar de que una de las prioridades de la política exterior de la administración Obama fue el Plan Integral de Acción que suspendió las sanciones de EE.UU. al programa nuclear iraní, en marzo pasado Trump dijo que su «prioridad número uno era desmantelar el desastroso acuerdo con Irán», así como endurecer la relación.

Actualmente existen dos tipos de sanciones estadounidenses que involucran a este país. Inicialmente se encuentran las sanciones ‘primarias’ que implican un embargo comercial y que se aplican a las exportaciones e importaciones (incluidos los servicios bancarios prestados en Estados Unidos). En adición, también existe un bloqueo contra ciertas personas iraníes, (incluidos algunos agentes del gobierno, otros vinculados a la Guardia Revolucionaria Islámica, y algunos individuos designados por su participación en la proliferación de armas de destrucción masiva y terrorismo).

En paralelo, se encuentran las sanciones ‘secundarias’ que tratan de disuadir a las personas de hacer transacciones con Irán, tales como actividades para desarrollar los recursos petroleros del país.

Si bien la opinión de Steven Mnuchin frente a este programa de sanción aún no se conoce, sí se supo que el representante a la Cámara Republicano Edward Royce, uno de los mayores críticos de la actual relación del gobierno americano con el país asiático, dijo que “la política del gobierno de Obama hacia Irán es peligrosa, por lo que sospecho que será  hundida por la siguiente administración”.

Rusia

Por último, las sanciones contra Rusia son las que más han dado de que hablar. Estas comprenden cuatro órdenes ejecutivas, conocidas como la Ley de Apoyo a la Libertad de Ucrania de 2014.

Tres de las sanciones aplican restricciones a las actividades comerciales o financieras que las personas de los Estados Unidos realicen con empresas rusas. La cuarta orden ejecutiva establece un embargo comercial a la región de Crimea, prohibiendo a los estadounidenses, con limitadas excepciones, realizar transacciones con la región.

Debevoise & Plimpton explica que Trump puede modificar inmediatamente las sanciones existentes: “primero, la Ofac podría eliminar a las personas designadas actualmente en las listas de sanciones de los Estados Unidos. Además podría rescindir de las cuatro órdenes y poner fin a la declaración de emergencia nacional, esto supondría el levantamiento de las sanciones contra personas rusas ya sujetas a sanciones de los Estados Unidos, así como la terminación del embargo comercial contra Crimea. El presidente también podría tomar medidas menores, como la modificación de los mandatos ejecutivos”.

Siendo así, y como es evidente que Trump mantiene una buena relación con el presidente ruso, Vladimir Putin, es de esperar que estas sanciones sean modificadas a favor de Moscú.