La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) se abstuvo de extender la licencia al banco Balboa de Panamá por la sanción referida al lavado de dinero que lo incluyó en la lista Clinton en el 2016 y que caducaba el 7 de abril. 

La decisión afectaría notablemente a los titulares de cuentas que no tienen ninguna relación con la sanción que pesa sobre Nidal Waked, cuyo padre Ahmed posee el 21,3 por ciento de las acciones, pues podría provocar la venta forzosa o la liquidación del banco.

Sin embargo, las autoridades estadounidenses consideraron que desde que Walked ocupó el cargo como tesorero y representante de la familia ante el consejo de administración, tenía el control del banco donde supuestamente había incurrido en el lavado de dinero proveniente del narcotráfico.

La OFAC incluyó al banco en la llamada Lista Clinton desde el 5 de mayo de 2016, alegando que el accionista referido formaba parte de la “Waked Money Laundering Organization”. Después de esto, Walked fue arrestado en Colombia y extraditado a los Estados Unidos.

En el mismo caso de Balboa, Abdul Waked, tío del sospechoso, fue sancionado. Aunque no se presentaron pruebas de su intervención, la OFAC tenía ‘razones para dudar’ de su inocencia y todo parecía indicar que también formaba parte de la red criminal, como admitió públicamente John Feeleyk, embajador de la EE.UU. a Panamá.

La medida tiene en peligro el destino de 68 entidades locales de Panamá y los empleos de unos seis mil trabajadores, algunos de los cuales lograron salvar sus empleos porque forzaron al propietario a vender varias empresas.

En este momento, el mayor riesgo es la desaparición de los medios de comunicación panameños, La Estrella y su asociado El Siglo, ambos incluidos en la lista negra porque Abdul es el accionista principal, quien rechaza negociarla porque «sería cómo vender la historia de Panamá «, dijo en una entrevista.

(Nota agregada de Prensa Latina)