Transparencia por Colombia es una organización sin ánimo de lucro que desde hace 17 años lidera la lucha contra la corrupción tanto en el sector público como en el privado. Infolaft entrevistó a una de sus directoras para conocer su experiencia y para saber de qué manera las empresas pueden robustecer sus programas anticorrupción.

 

Consejos básicos

Lo primero que se recomienda a las empresas es tomar la decisión de combatir la corrupción y asumirla, es decir, que la política anticorrupción quede plasmada en la institucionalidad de la empresa o entidad financiera. Según Marcela Restrepo, directora del Área de Sector Público de Transparencia por Colombia, ‘‘nosotros no queremos una campaña más, con todo respeto lo digo. El otro día me reuní con el director de una entidad del Estado y me dijo: ‘estoy hasta aquí (y señala su cabeza) de las tales campañas anticorrupción’. Hay que hacer algo más porque tú no te transformas en el discurso, tú te transformas en la práctica’’.

La experta recomienda definir una nueva infraestructura ética para evitar que al interior de las entidades el discurso vaya por un lado y –por ejemplo- la contratación del personal siga siendo totalmente tradicional. ‘‘El tema de la ética debe permear los procesos y procedimientos de la entidad y eso significa reingeniería, es decir, tengo que revisar el manual de funciones, revisar los códigos de ética y en algunos casos volverlos a hacer’’.

Por otra parte, es aconsejable desarrollar una serie de herramientas o de procesos anticorrupción que puedan estar conectados con temas de buen gobierno. También es importante que las entidades hagan claridad respecto a los conflictos de intereses, esto es, establecer una política que diga qué es conflicto de intereses, en qué situaciones se configura y qué se debe hacer cuando se presenta.

Uno de los grandes errores que comete el sector privado al luchar contra la corrupción, según Restrepo, es limitarse a establecer la responsabilidad en un área y no transversalizar el tema de la ética en toda la organización. ‘‘Hay que mapear esos sitios donde puede saltar la liebre y ellos [los empresarios] ya lo saben, entonces los que manejan esos procesos deben imprimirles todo el direccionamiento desde la ética; si bien hay un líder que está irradiando el tema de ética, el responsable debe ser el dueño del proceso’’.

Marcela Restrepo confiesa que ‘‘cuando nosotros revisamos los códigos de ética nos reímos mucho con las empresas, (…) el código de ética está por un lado pero la práctica, que es el tema entre moral y cultura que plantea Mockus, es totalmente contraria a lo que dice el código y eso para nosotros es una alerta’’. Por ejemplo, Transparencia por Colombia ha encontrado que muchas empresas no publican todos sus procesos contractuales a pesar de que ese es un mandato impuesto por sus propios manuales.

Otra situación que llama la atención a Transparencia por Colombia es la falta de integridad en varias entidades, es decir, que cumplan lo que prometen y se comporten como dicen hacerlo. ‘‘En el tema de financiamiento de política nos hemos llevado muchas sorpresas, donde empresas muy serias financian candidatos poco serios y no estamos hablando de un tema ideológico, estamos hablando de candidatos investigados por parapolítica’’.

Si las empresas dicen cumplir con rigurosos procesos también deben aplicarlos al campo de los apoyos que brindan, y para ello la experta recomienda consultar los informes de la Misión de Observación Electoral (MOE) y el documento ‘Estándares básicos para promover la transparencia y el control a las contribuciones privadas’ de Transparencia por Colombia.

 

Diálogo con Transparencia por Colombia

 

Infolaft:

¿Ustedes brindan algún tipo de asesoría o de apoyo a las empresas privadas para que mejoren sus planes y políticas, o les hacen seguimiento anticorrupción?

Marcela Restrepo:

Hacemos de todo. La primera meta que se puso Transparencia por Colombia cuando nació fue lograr que el sector privado se sintiera corresponsable en el tema de corrupción y no una víctima (…). Tenemos más o menos tres líneas de trabajo: la primera consiste en la generación de empresas íntegras, allí trabajamos con las empresas y las acompañamos para que fortalezcan sus códigos de gobierno corporativo, como te digo, para que dejemos tanto discurso en el tema de la ética y las campañas. Hay que meterle carne a esta vaina.

 

Infolaft:

¿Y eso lo hacen a solicitud de las empresas?

MR:

Sí, las empresas nos llaman o nosotros las visitamos. Muchos de nuestros miembros son empresas, entonces hacemos un trabajo con ellos (…). Ahí hay un trabajo muy bonito donde además de generar capacidades institucionales se trabaja con los individuos: se hacen talleres, asesorías y capacitaciones, que son procesos muy cercanos con las entidades. Ese es un tema que ha sido muy interesante sobre todo porque la mayoría de las empresas en Colombia, y usted lo sabe, son mypymes, la famosa empresa familiar que no tiene mayor diseño institucional pero que termina contratando en muchas ocasiones con el Estado.

Un segundo trabajo que hacemos es evaluar la transparencia en empresas prestadoras de servicios públicos domiciliarios, a través de la conocida encuesta de transparencia empresarial. Ese ha sido un trabajo muy bonito porque el índice evaluó muchas empresas y antes nos decían: lo que pasa es que este es el mundo de los negocios y si yo le cuento a usted algo la competencia se va a dar cuenta. Lo que hemos hecho es un llamado muy cariñoso, y mire que muchas empresas lo han aprendido, y es que esas empresas son mixtas, es decir, hay algo de su capital que es público; en segundo lugar, lo que hacen garantiza un derecho (el agua, la energía) así que tienen un deber con la democracia y es contar qué hacen y cómo se gastan la plata. Obviamente la ley de acceso a la información la tiene clara respecto a la preservación del secreto comercial.

Kant decía que la transparencia es un valor máximo porque debajo hay mucho; eso significa que cuando usted muestra lo que hace está tranquilo con lo que está haciendo. La transparencia no es solamente un valor políticamente correcto, tiene una sustancia y un contenido muy fuerte, es decir, cuando tú no temes nada le entregas el celular a tu esposa. Con las empresas se ha logrado eso y ha sido muy bonito, es un ejercicio voluntario, pagado por las mismas empresas y en el cual se les aplica toda la metodología y se les evalúa igual que a las entidades públicas: al final se les da una libreta de calificaciones y se les hacen recomendaciones de mejora.

Ahora estamos entrando en una nueva línea (la tercera) y es la de la responsabilidad política empresarial. Las empresas financian campañas y todos sabemos qué significa la política y el sistema electoral colombiano, y por eso estamos haciendo un llamado a la responsabilidad del sector empresarial, les estamos diciendo: señores, en Colombia el financiamiento de la política es mixto y ustedes pueden financiar a quien quieran, pero pongámosle reglas al financiamiento. Necesitamos que los empresarios se pregunten qué está haciendo el candidato del partido al que ellos financiaron.

 

Infolaft:

¿Qué próximos documentos o informes van a sacar en este año?

MR:

Transparencia por Colombia publicará en abril el informe de evaluación de entidades territoriales, mientras que en mayo se conocerá el informe nacional. Todos los años [en diciembre] nosotros sacamos el índice de percepción de la corrupción (…), el que saca Transparencia Internacional donde Colombia sale mal calificada.

 

Infolaft:

¿Ese es el mismo barómetro?

MR:

El barómetro global de corrupción entiendo que es una encuesta muy bonita que parece que no va a salir este año; ese también lo financia la secretaría técnica en Berlín, algo le pasó al financiador y creo que no vamos a tener ese informe.

Nosotros vamos a sacar los resultados del índice y ¿qué queremos hacer con eso? Viene todo el período electoral y queremos trabajar con los candidatos a gobernaciones y 28 capitales departamentales para decirle a ellos en qué puntos falla esa alcaldía o esa gobernación. Por ejemplo, decirle a un gobernador que en su entidad se viene contratando de manera directa el 80% de los recursos.

 

Infolaft:

¿Y eso lo han hecho antes?

MR:

En 2011. Fue muy interesante y también lo hicimos en Bogotá y fue muy fuerte. Fue un trabajo duro y este año también haremos en Bogotá. Son unos pequeños informes por ciudad con llamados de atención.

Lo que más afecta a Colombia es la falta de institucionalidad en temas de empleo público, es decir, en Colombia está totalmente desdibujada la carrera administrativa. Tenemos un ejército de contratistas que trabajan en las entidades públicas. Si usted habla con el sector financiero verá que ellos son fuertes porque cuentan con estándares de contratación, la gente se siente segura en su trabajo, es capacitada, es evaluada y es estimulada, mientras que el funcionario público en Colombia no tiene ningún incentivo.

Ellos [los funcionarios públicos] incluso nos dicen en los talleres: yo ya ni cuento en qué trabajo, primero porque todo el mundo me dice ‘usted es de los que roban’ o ‘usted es de esos ladrones’. En segundo lugar, son contratistas que llevan 3 o 4 años en esa condición, les hacen contratos cada 3 o 6 meses y desempeñan funciones misionales. Si el Estado colombiano llegara a aplicar la ley, se quedaría trabajando solo.

 

 

Nota: al final de la entrevista Restrepo anticipó que Transparencia por Colombia prevé publicar informes acerca de la precariedad del empleo público en el país.