Caso Lili Pink. Imagen Registro Único Empresarial Social -RUES
Cronología del caso 2006 - 2026 Lili Pink

Fast Moda: La cadena de ropa que terminó en proceso de extinción de dominio.
Es un año amargo para la conmemoración de los veinte años de Lili Pink. La marca, fundada en 2006 en el barrio Toberín de Bogotá por los hermanos Max y David Abadi, se consolidó en dos décadas como la mayor cadena minorista de ropa interior femenina del país, superando incluso a íconos del sector como la antioqueña Leonisa. Sin embargo, su aniversario coincide con el mayor operativo de extinción de dominio que haya tenido una empresa del sector textilero.
Por: Laura Victoria Corral Bautista
El primer movimiento relevante data de 2015, cuando los propietarios transfirieron la marca Lili Brands a un holding constituido en Panamá. Con esa operación, el control efectivo de la compañía migró a una jurisdicción con debilidades estructurales para identificar el origen y destino de los recursos.
Lo anterior es un detalle importante. En el año 2017, GAFILAT señaló en su evaluación mutua que Panamá presentaba deficiencias en su sistema antilavado, entre ellas que los delitos fiscales no estaban tipificados como delitos fuente del lavado de activos, lo que bloqueaba la cooperación judicial internacional en casos de esta naturaleza.
A partir de 2020, la estructura societaria se volvió progresivamente más compleja. Se constituyó Fast Moda S.A.S. como operadora local de la franquicia, con accionistas panameños que fueron sustituidos en dos ocasiones durante el mismo año de su constitución.
Paralelamente, se cancelaron dos razones sociales anteriores —Innova Quality S.A.S. y Pink Life S.A.S.— mientras la operación comercial continuaba sin interrupción. Los investigadores identificaron este patrón como una técnica deliberada para evadir obligaciones laborales, fiscales y comerciales.
Las primeras actuaciones administrativas llegaron de la DIAN. En el año 2022, su software Ojo detectó más de 30 empresas textiles registradas en una misma dirección en Barranquilla, con décadas de actividad y un patrón recurrente de liquidaciones. La segunda, un año después, en septiembre de 2023, la entidad incautó 19.703 bultos de ropa de contrabando avaluados en $31.370 millones, reetiquetados con la marca Pink Life S.A.S., razón social que ya había sido cancelada.
Otro elemento que alertó a las autoridades fue la denuncia pública de una exempleada de Innova Quality, quien expuso en redes sociales el impago de $580 millones en acreencias laborales, respaldadas por fallos favorables de la Corte Constitucional, y documentó con nombre propio la cadena de mutaciones societarias de la compañía. Fast Moda respondió con dos acciones de tutela, ambas denegadas por los jueces, y anunció una demanda penal por injuria que no prosperó.
El desenlace de este caso se produjo el pasado lunes 27 de abril, cuando en un operativo conjunto entre las Fuerzas Militares y el CTI de la Fiscalía General de la Nación se materializaron medidas cautelares de embargo, secuestro y suspensión del poder dispositivo sobre 405 locales comerciales, 40 inmuebles y 8 vehículos ubicados en 59 municipios de 32 departamentos del territorio nacional. Así lo informó Juan Felipe Cárdenas, director especializado de Extinción del Derecho de Dominio de la Fiscalía, en el marco de una investigación que la entidad viene adelantando desde hace cuatro años.
La investigación apunta a desarticular una presunta red transnacional de lavado de activos que habría movilizado más de $730.000 millones —cerca de 200 millones de dólares— a través de un entramado de importaciones irregulares y sociedades comercializadoras utilizadas como fachada, a lo que se suman más de $430.000 millones en un presunto enriquecimiento ilícito y operaciones de contrabando que superarían los $75.000 millones.
Lili Pink tiene un nuevo administrador
La Sociedad de Activos Especiales (SAE) asumió la administración provisional de Lili Pink, y con ello, una serie de desafíos operativos y jurídicos importantes que necesitan de solución prioritaria. La página web de la tienda ya registra la interrupción de su pasarela de pagos, lo que evidencia uno de los efectos inmediatos que enfrentan las sociedades inmersas en proceso de extinción de dominio: el bloqueo y cierre de cuentas bancarias por parte de las entidades financieras, que actúan preventivamente ante el riesgo reputacional y regulatorio.
Dicha situación plantea una tensión jurídica y práctica que el caso Lili Pink pondrá a prueba. Mantener la sociedad en operación para preservar el valor del activo y proteger a los más de 2.000 empleos vinculados a través de Fast Moda. La SAE, en su rol de administrador provisional, deberá asumir pasivos, contratos y obligaciones vigentes, al tiempo que deberá actuar de manera coordinada con los órganos sociales de la compañía para evitar que la operación se paralice.
Por ahora, según las declaraciones de su presidenta Amelia Pérez, la SAE adelanta el análisis financiero y contable de la compañía. La forma en que se gestione esta primera etapa determinará si el Estado logra conservar el valor de lo que intervino o si terminará administrando un activo en deterioro.
*Laura Victoria Corral B. Directora de Infolaft Academy.