A pesar de que Odebrecht S.A. tenía un sistema de ética corporativa aparentemente completo, terminó envuelta en un millonario escándalo de corrupción con incalculables repercusiones operacionales, reputacionales, legales y de contagio. Analizar lo ocurrido alrededor del sistema de ética corporativa de esta organización le servirá para aprender lecciones y tomar correctivos.

 

 

La presencia de la Organización [Odebrecht] en los mercados nacional e internacional, así como la participación de los integrantes en diferentes negocios, regiones geográficas y culturas que constituyen mercados globalizados y competitivos, exigen, además de estándares transparentes de actuación, el respeto a los diversos ordenamientos jurídicos.”

Código de Conducta de la Organización Odebrecht (Diciembre de 2013)

 

 

Desde finales de la década de los 60, a través de la publicación ‘¿Qué Necesitamos?’, escrita por Marcelo Odebrecht, la multinacional Odebrecht S.A. empezó un extenso proceso para tener una declaración de principios de ética y de cultura corporativa de la empresa: la Tecnología Empresarial Odebrecht (TEO).

Adicional a esta carta de valores corporativos, desde 2013 la organización no solo cuenta con un Código de Conducta sino que incluso tiene una línea ética para que los vinculados a la empresa brinden la información necesaria para mantener un ambiente corporativo seguro, ético, transparente y productivo.

Y ni los fundamentos éticos y morales de la TEO, ni los postulados del Código de Conducta de la Organización Odebrecht, ni la existencia de la línea ética evitaron que Odebrecht S.A. se viera involucrada en uno de los mayores escándalos de corrupción de los que se tenga memoria en los últimos años: la entrega de USD 788 millones de dólares en sobornos a funcionarios públicos para mantener o hacerse adjudicatario de negocios y contratos en 12 países.

¿Por qué si aparentemente el sistema de ética empresarial de Odebrecht contemplaba todos los escenarios para prevenir la corrupción la empresa terminó envuelta en este cuantioso episodio?

 

El escándalo

Entre 2001 y 2016 Odebrecht S.A. entregó de manera consciente y voluntaria casi USD 800 millones de dólares en efectivo a funcionarios públicos en el extranjero, así como a directivos de partidos políticos y candidatos a cargos de elección popular para obtener ventajas ilegales e indebidas en los procesos para obtener o mantener más de 100 negocios y contratos en 12 países (Angola, Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Mozambique, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela).

Para mantener el complejo entramado de coimas, al interior de Odebrecht se creó una estructura financiera secreta encargada de calcular, desviar y desembolsar los pagos corruptos a beneficio de los agentes estatales o de partidos políticos internacionales. Dicha estructura, con el devenir de los años, se convirtió en un área corporativa autónoma conocida como la División de Operaciones Estructuradas (DOE) que, de facto, funcionó como el departamento encargado de los sobornos.

La DOE tenía un tratamiento especial y oculto al interior de la organización, pues no solo sus transacciones estaban exentas de los requisitos de transparencia y soporte en el asiento contable, sino que manejaba un presupuesto en la sombra a través de dos herramientas: un sistema separado y extraoficial de comunicaciones denominado Drousys que le permitía a los integrantes de la división intercambiar información a través de correos electrónicos y mensajes instantáneos cifrados, y un sistema conocido como MyWebDay, que era utilizado como una pasarela de pagos (solicitud, procesamiento, hoja de cálculo y registro cifrado).

Los recursos que se destinaron a coimas, que por supuesto nunca fueron registrados en los libros de contabilidad oficiales, se generaban, entre otros, a partir de operaciones de empresas subsidiarias, sobrecostos y tarifas ficticias en contratos que tenían apariencia de legalidad, apropiación de recursos en la compra de activos, y operaciones de autoaseguramiento.

Una vez generado y apropiado, el dinero no registrado era conducidos por la División de Operaciones Estructuradas a sociedades fachada en paraísos fiscales (como Antigua, Belice y las Islas Vírgenes Británicas) que tampoco figuraban en los registros contables de Odebrecht. Estas entidades, creadas y gestionadas desde la DOE, transferían los sobornos a sus destinatarios mientras que en paralelo disfrazaban el pago.

Según el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, el desembolso del soborno  iniciaba una cadena que implicaba que el dinero, antes de llegar a su beneficiario final, era movilizado en al menos cuatro oportunidades a través de diferentes cuentas bancarias offshore alrededor del mundo, especialmente de pequeños bancos en jurisdicciones protectoras del secreto bancario.

También se supo que para que la cadena de transferencias bancarias funcionara Odebrecht pagaba un porcentaje del dinero movilizado a los ejecutivos de cuenta y que inclusive había un empleado exclusivamente dedicado a gestionar estas relaciones ilícitas con las entidades financieras.

Entre 2010 y 2011, y ante la posibilidad de que la cadena de bancos fallara, algunos de los funcionarios involucrados en la trama de corruptela –dentro de los que se listaba un ejecutivo de pagos complejos de la DOE de Odebrecht– adquirieron la filial en Antigua de un banco austriaco que les sirvió no solo para canalizar el dinero de sobornos sino para ofrecerle a sus beneficiarios la apertura de cuentas y la posibilidad de realizar transacciones sin ningún tipo de control.

 

¿Y el sistema de ética empresarial?

Odebrecht contaba con un completo sistema de ética empresarial que incorporaba una declaración de principios orientadores (la TEO), un Código de Conducta de la Organización y una Línea de Ética.

 

La Tecnología Empresarial Odebrecht

La TEO es definida por la misma organización como “un conjunto de principios, conceptos y criterios, con enfoque en la educación y en el trabajo, que provee los fundamentos éticos, morales y conceptuales para la actuación de los Integrantes de la Organización. (…) La TEO es la base de la cultura de la Organización Odebrecht y dirige la acción de las personas en los diferentes negocios, países y contextos culturales en los que actúan. (…)”.

En otras palabras, la Tecnología Empresarial Odebrecht es el instrumento que los accionistas de la empresa dispusieron para coordinar el trabajo al interior de la organización para, entre otros, buscar la satisfacción del cliente así como la producción de riquezas morales y materiales.

 

El Código de Conducta

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Si uno se enfrenta desde lo puramente semántico, es decir, la literalidad del texto del Código de Conducta de la Organización Odebrecht, parece evidente que se trata de un documento útil y completo para combatir la corrupción al interior de la organización.

En efecto, al revisar el índice temático del código es notorio a simple vista que no falta ninguno de los temas que componen un sistema de ética empresarial: relaciones con clientes, relaciones con accionistas (información privilegiada), responsabilidades de los integrantes de la organización frente al cumplimiento del código, relaciones con agentes públicos y privados (protocolo de obsequios y contribución electoral), relación con proveedores y competidores, relaciones con empresas asociadas o integrantes de consorcio, conflictos de interés, asientos contables y respeto a las leyes.

Luego, y a medida que se profundiza en el análisis de postulados del documento, la percepción de que el código es idóneo en su función anticorrupción no solo se mantiene sino que se incrementa, pues aparecen afirmaciones estrictas que exigen honestidad y apego al marco normativo para todos los integrantes de Odebrecht en todas las esferas de la operación mientras que imponen lineamientos claros en los temas más riesgosos.

A continuación algunos ejemplos:

 

Cánones de conducta individual

Además de que está establecido que “todos los integrantes cuentan con la responsabilidad de ejercer sus obligaciones y dirigir los negocios de la organización con transparencia y dentro del estricto cumplimiento de la ley”, también se señala que “al presentarse dudas sobre las disposiciones del presente Código de Conducta o sobre la honestidad de cualquier acto, el Integrante debe buscar el apoyo de su líder directo, del líder de este último, y así sucesivamente, hasta subsanar la duda”.

Relación con agentes públicos o privados

En lo referente a la relación con agentes públicos o privados se lee que “queda prohibido a todos los integrantes de la organización: financiar, costear o patrocinar, de cualquier manera, la práctica de actos ilícitos; (…) ofrecer, prometer, conceder, autorizar, aceptar o recibir, directa o indirectamente, cualquier tipo de ventaja, pago, obsequio o entretenimiento que contradiga los lineamientos de la organización o que  pueda ser interpretado como ventaja indebida, coima, soborno o pago en virtud de la infracción de cualquier ley, inclusive pagos inadecuados o ilícitos a un agente público, privado o de cualquier otro sector o que infrinja cualquier legislación o reglamentación a la cual una Empresa de la Organización esté sujeta”.

Política de obsequios

Es enfática en que “se prohíbe ofrecer obsequios, beneficios, inclusive el pago de viajes a los agentes públicos y privados o a sus familiares con el propósito de influir en sus decisiones”.

Transparencia de asientos contables

El documento declara que “la fidelidad y transparencia de la contabilidad de las Empresas que integran la Organización son fundamentales. La legislación, las normas y los principios contables comúnmente aceptados deben tener un riguroso cumplimiento, de forma que generen asientos e informes consistentes que posibiliten la divulgación y la evaluación de las operaciones y resultados de la Empresa”.

Respeto a las leyes

El texto informa que dado que la actuación de Odebrecht es diversa tanto en negocios como en jurisdicciones, se “impone un comportamiento a los Integrantes de la Organización, que va más allá del texto de la ley. Es necesario que todos preserven el espíritu de las Leyes y Reglamentos, respeten los más elevados estándares de honestidad e integridad, y prevengan incluso la apariencia de actos indebidos”.

Por último, Odebrecht exhorta a que los principios y demás lineamientos planteados en el código también deben ser practicados por toda su cadena de valor. Esto implica que todos los clientes, proveedores, sociedades controladas o asociadas, o en las cuales participen como consorciadas empresas que integran la Organización, divulguen dichos principios y lineamientos a todos sus integrantes así como con su respectiva red de suministro a fin de garantizar que los principios éticos aquí mencionados sean efectivamente practicados.

 

Línea ética

Odebrecht puso a disposición de todos sus integrantes, el canal línea ética para que puedan, en forma segura y responsable, brindar información para mantener un ambiente corporativo seguro, ético, transparente y productivo. Esta plataforma, que desarrolla uno de los principios de la TEO que promueve la buena comunicación entre líder y liderado, incentiva poner en conocimiento de la empresa las prácticas que no estén alineadas con la conducta esperada por la organización o que representen una violación al Código de Conducta para tomar las medidas correspondientes.

La línea ética además prevé que, en caso de que exista alguna incomodidad para hablar, se protege el anonimato de la fuente mientras que se asegura que los datos aportados vía telefónica o vía web se tramitan con absoluto sigilo.

Para que la denuncia anónima sea útil y se pueda evaluar de manera adecuada, Odebrecht exhorta a que se den la mayor cantidad de detalles posibles, así como la respuesta a las siguientes inquietudes: ¿cuál es la violación al código? ¿cómo, cuándo y dónde sucedió, sucede o sucederá la violación al código?, ¿quiénes son las personas o empresas involucradas o testigos?, ¿cuántas veces ocurrió la violación al código?, ¿cuál sería la causa, motivo o estímulo para que ocurra esta situación o violación al código?, ¿hubo, hay o habrá valores monetarios involucrados? ¿existen pruebas y cómo se puede acceder a ellas?

 

No basta con un buen sistema de ética en el papel

Este breve análisis de los elementos del programa de ética corporativa de Odebrecht, que incluyó un bosquejo de la Tecnología Empresarial Odebrecht, sumado a la revisión del Código de Conducta de la Organización y de la línea ética, da los elementos para afirmar, en principio, que Odebrecht S.A. tenía un sistema de ética empresarial robusto y completo contenido en documentos.

Sin embargo, como ya se dijo, toda esta declaratoria de buena voluntad culminó en una compleja red de sobornos orquestada desde adentro de la empresa que, con la colaboración de funcionarios, se sustentó en la creación de empresas fachada en paraísos fiscales que se gestionaban desde la División de Operaciones Estructuradas de Odebrecht y que violó todos y cada uno de los postulados del Código de Conducta expuestos anteriormente.

En efecto, no existió una actuación transparente dentro del estricto cumplimiento de la ley por parte de los funcionarios que participaron en la red de soborno. Se vulneró la prohibición de ofrecer y conceder pagos que pudieran ser interpretados como ventajas indebidas, coimas o sobornos. Aunque se señalaba que los líderes deben resolver las dudas sobre la honestidad de cualquier acto, eran los líderes quienes dirigían el actuar ilegal. Se dejaron de realizar asientos contables y se maquillaron otros.

¿Por qué si existía un programa de ética corporativa la empresa terminó envuelta en un escándalo de corrupción? La respuesta no parece tan simple.

Tal vez el hecho de que los actuales programas de ética empresarial supongan que son las cabezas de la organización las que mejor toman decisiones y las que pueden dirigir un honesto devenir en las operaciones sea errado, puesto que en este caso ha sido más que evidente que todo el entramado de corrupción no solo estaba avalado sino que era gestionado por algunos de esos funcionarios de alta gerencia.

Adicionalmente, parece necesario empezar a buscar mecanismos que no solo lleven a la ejecución material los postulados anticorrupción, sino que promuevan la denuncia a través de incentivos. Adicionalmente, es menester pensar en una nueva forma de estructurar, dirigir y ejecutar el sistema que incluya frenos y contrapesos entre sus agentes, y resulta evidente que la excesiva fe en los directivos debe ser moderada.