Teniendo en cuenta que a partir de este año más de 1000 sociedades colombianas del sector real tienen el reto de implementar sistemas de Sagrlaft, la Supersociedades realizó este martes un seminario para la implementación del Sistema de Autocontrol y Gestión de Riesgo LA/FT.

 

El evento no solo contó con la participación de Carlos Mario Serna, experto en prevención de lavado de activos y financiamiento del terrorismo; David Álamos, Jefe de Área de Prevención del Delito y Fortalecimiento de la Justicia de la Unodc Colombia; y Luís Fernando Cruz, superintendente delegado para Asuntos Económicos y Contables, sino que además fue instalado por el superintendente de sociedades Francisco Reyes Villamizar.

Cruz explicó a los asistentes la nueva normativa aplicable al esquema de prevención del lavado, aclaró los objetivos de la Superintendencia de Sociedades frente al capitulo 10 de la Circular Básica Jurídica y concluyó que lo que menos debe preocupar a las entidades vigiladas es la multa de la superintendencia, pues lo relevante son las consecuencias negativas que traería la eventual relacion con actividades ilicitas.  

En cuanto a la norma como tal, explicó su ámbito de aplicación, según el cual las empresas permanecerán obligadas por el capítulo 10 de la Circular Básica Jurídica por un horizonte de tres años, con un sentido de gradualidad, a partir del momento en que dejen de cumplir con los requisitos.

Por otra parte, para Cruz, los elementos del sistema son de vital importancia para entender a qué riesgos se expone cada entidad. Existen diferentes riesgos dependiendo de la actividad de la compañía, sus canales o productos que ofrezcan y por ello cada riesgo debe ser identificado, medido, controlado y monitoreado.

El superintendente delegado para Asuntos Económicos y Contables también reflexionó también sobre la reputación empresarial y su importancia. Según manifestó, cuesta más reparar una reputación vinculada con procesos ilícitos, que la eventual multa que imponga el supervisor. Incluso aseveró que la buena fé no es suficiente en los procesos de gestión de riesgo, en estos es necesario demostrar la buena fé exenta de culpa para evitar que la reputación de la empresa se vea afectada.

Por su parte, el representante de la Unodc aclaró que el lavado de activos es un problema para la población mundial debido a que este opera entre los mercados lícitos e ilícitos y por eso este riesgo acude al sector real para encontrar testaferros.